¡Marchaaaaaaaando una reseña de Mundodisco!
«El mundo entero está mirando, pensó Vimes. Si algo saliera mal y aquel estúpido asunto de Leshp provocara una guerra, son hombres como estos los que estarían pensando en cómo iban a tratar exactamente con el ganador, fuera quien fuese. No importaba quién empezara, no importaba cómo se luchara, ellos querrían saber cómo tratar con las cosas después. Representaban a eso que la gente llamaba la "comunidad internacional". Y como siempre que se usaba la palabra "comunidad", uno nunca estaba seguro de qué o quién era»
Terry Pratchett es, por supuesto, uno de mis autores favoritos (y eso que es inglés, como el mierdoso de Hamilton). En esta cuarta novela de la serie de la Guardia de Ankh-Morpork (la siguiente a Pies de barro), sir Pratchett se dedica a hacer lo que mejor sabe: humor de las cosas más serias. Hay muchos temas que se tratan, se parodian y se citan, pero entre ellos yo personalmente destacaría la guerra, el racismo, el asesinato de de JFK, Mr. Potato y la ciudad perdida de R'lyeh. Hay que tener los huevos grandes como camiones ser muy valiente para reírse de Cthulhu y de Mr. Potato.
En el mar que separa las costas de Klatch y Ankh-Morpork hubo en tiempos inmemoriales una islita minúscula con alto valor estratégico, llamada Leshp, que desapareció misteriosamente tragada por el mar. Pues bien, la isla ha vuelto a emerger tan misteriosamente como desapareció. Obviamente, ambas naciones se han lanzado como locas a reclamar su soberanía. Y el conflicto, que en principio no debería ser algo muy importante entre dos reinos que llevan un siglo en paz y presuntamente no van a atacarse entre ellos (y con montones de klatchianos instalados en la propia Ankh-Morpork), empieza a complicarse un poco. De hecho, Klatch envía a unos emisarios bastante importantes a Ankh-Morpork, concretamente al príncipe hermano del actual rey de Klatch y a un pequeño séquito, para intentar resolver el conflicto diplomático. Sin embargo, los ánimos están muy tensos y se comete un atentado que a punto está de acabar con la vida del príncipe klatchiano. Todo apunta a un arquero solitario llamado Ossie que aparece convenientemente muerto (despeñado accidentalmente desde su puesto de disparo), pero el comandante Vimes, de la Guardia, empieza a darse cuenta de que hay algo que no encaja.
Obviamente la situación se empieza a complicar bastante, puesto que este hecho se interpreta como el inicio de una guerra entre las naciones de Klatch y de Ankh-Morpork. En Ankh-Morpork se declara la ley marcial, y un estúpido y pomposo noble llamado lord Óxido toma el control de la ciudad relevando al Patricio, lord Vetinari, quien de repente parece haberse esfumado de la faz del Disco. Por su parte, el comandante Vimes, que tiene a su mando a la Guardia de Ankh-Morpork, se ve en la tesitura de mantener el orden en una ciudad llena de inmigrantes e hijos de inmigrantes klatchianos que de repente no son ya para nada apreciados por sus conciudadanos. Pero cuando la agente Angua sube de incógnito a un buque klatchiano y éste zarpa con ella a bordo, el cabo Zanahoria y Vimes deciden que no pueden quedarse a mantener el orden. Así que zarpan tras el barco a pesar de que así se verán inmersos en la batalla...
La novela es, para mí, la mejor de la Guardia (claro que para mí la serie de la Guardia es la mejor de Mundodisco, incluso mejor que la de Rinzewind, que ocupa el segundo lugar entre mis preferencias). O al menos la mejor que he leído hasta ahora. Los juegos de palabras, los chistes, las referencias ingeniosas y la astucia con que algunos personajes se manejan durante todo el conflicto son sencillamente brillantes. A destacar el desternillante tándem formado por el sargento Colon y el cabo Nobbs tratando de pasar desapercibidos como espías en Klatch, a instancias de... bueno, digamos, un colaborador. Y sobre todo, es una magnífica reflexión sobre el sinsentido de la guerra y de cómo los altos cargos públicos utilizan éstas, junto con el odio racial, para manipular a las masas.
Sencillamente soberbia.







manuel h
28 mar 2009 | 11:04
pues apuntada queda!
antares
29 mar 2009 | 07:39
Pues si es sobre el sinsentido de la guerra, bienvenida sea. XDD